Lo que comenzó como una sola escultura en un patio creció, galería a galería y papa a papa, hasta convertirse en el complejo que recorren hoy los visitantes.

Siglo XVIII: convertirse en un museo

Los papas Clemente XIV y Pío VI formalizaron la creciente colección de esculturas como el Museo Pío-Clementino a finales del siglo XVIII, el primer paso real hacia un museo público en lugar de una exposición papal privada.

Siglo XIX: nuevas colecciones

El Museo Etrusco (1837) y el Museo Egipcio (1839) se añadieron bajo el papa Gregorio XVI, ampliando la colección mucho más allá del arte clásico y renacentista.

Siglos XX–XXI

Nuevas reorganizaciones, la incorporación de arte religioso moderno, y un número de visitantes en constante aumento han convertido a los Museos Vaticanos en uno de los complejos museísticos más visitados del mundo.